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- Historia
Existe en Chile una
hermosa tradición que es el canto a lo poeta,
frondoso árbol con más de 400 años y que goza de
plena vigencia en nuestra zona central. Es la poesía
cantada a lo Divino y a lo humano, con guitarra
traspuesta, rabel o guitarrón chileno; que escribe
la otra historia de Chile, que nace de la tierra,
que brota del manantial cristalino, iluminado, puro,
no contaminado. Semilla que ha fructificado de
generación en generación, de padres a hijos, al
compás de la comunicación familiar en el fogón del
hogar... En innumerables novenas campesinas a la
Virgen del Carmen, a la Cruz de Mayo, velorios de
angelitos, los ‘puetas’ han profetizado a través de
sus décimas compartiendo la Buena Nueva “en lengua
chilena y pura”... (Francisco Astorga, Poeta
y Cantor a lo Divino)
El Canto a lo Divino es una de las
expresiones más propias de la religiosidad popular
de nuestro pueblo, y se ha desarrollado con especial
fuerza desde el Santuario Nacional de Maipú.
Su origen se liga generalmente con la
llegada de los primeros sacerdotes jesuitas a la
zona central de nuestro país. La historia les
atribuye a ellos los primeros versos. Como parte de
la tarea evangelizadora, enseñaban a cantar y a
rezar la doctrina cristiana. Desde entonces acompaña
las noches hasta el amanecer, en las novenas de casa
de campo, velorios de “angelitos” y otras vigilias.
Los cantores se ubican en rueda en torno al
altar (la rueda es completada por el
altar), y cantan de izquierda a derecha (de
siniestra a diestra, “para llegar al bien”) sólo
versos a lo divino, es decir, de fundamento bíblico.
Tradicionalmente el primer cantor propone el
fundamento a seguir, la entonación y el toquío (o
toques).
Hasta nuestro Santuario acuden los cantores, al
menos, una vez al año, para orar y para dar gracias,
para pedir por nuestra tierra y por su gente; el día
de la Oración por Chile, que se celebra el último
domingo de septiembre.
Fuente:
www.iglesia.cl
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